ALEACIÓN

Artista: Romero

Una aleación es una mezcla de metal con un segundo metal o con un no metal. Las aleaciones pueden combinar las propiedades más útiles de dos materiales al tiempo que reduce sus puntos débiles.

Los metales

Los metales comprenden la mayor parte de la Tabla periódica: de los 118 elementos que contiene, 94 son metales. Estos elementos forman parte de nuestra vida cotidiana y se encuentran en todas las acciones de nuestra existencia: desde la lata de bebidas, hasta los cubiertos, pasando por los cables eléctricos, o incluso nuestros teléfonos celulares. Ningún material ha sido tan importante para la historia de la humanidad como el metal.

El primer metal que el hombre conoció y empezó a utilizar en su vida cotidiana fue el cobre. El inicio de su utilización marcó un período en la historia que se conoció como la Edad de Cobre, la cual empezó aproximadamente en el año 6.500 antes de Cristo, después de la Edad de Piedra. Fueron varios los utensilios que se elaboraron en aquella época con el cobre, aunque claramente no dejaron de utilizar la piedra y otros materiales que habían conocido hasta ese momento. En esta época de la historia ocurrió el descubrimiento de la fundición como parte de la elaboración de objetos en metal. A través de este proceso, se aprendió que se podían separar los distintos minerales del suelo y quitar impurezas de los mismos, logrando productos de calidad y durabilidad. Con este descubrimiento, se inició la metalurgia y muchas de sus técnicas se fueron mejorando con el tiempo.

Trabajando los metales

Luego que se desarrollaron diversas técnicas metalúrgicas, se experimentó uniendo distintos metales y minerales para crear así un material más resistente y con mejores propiedades. Fue así como surgió la creación del bronce, el cual se logra con la aleación del cobre (90%) con estaño (10%). De esta manera se dio origen a lo que se conoce como la Edad de Bronce (aproximadamente en el año 4000 antes de Cristo) y a partir de entonces fue el material que más se utilizaba.

Con la evolución de la metalurgia de forma gradual y muy lenta, se aprende que para lograr la fundición de minerales más resistentes, era imprescindible contar con hornos que alcanzarán una mayor temperatura. Por eso, se hizo un gran esfuerzo por mejorar dichos hornos. Una vez que lo logran, conocen el hierro, mineral mucho más fuerte y resistente que los anteriores. Fue así como se dio inicio a la Edad de Hierro (hacia el año 1000 antes de Cristo) por lograr fundir este mineral y crear objetos con el mismo. En esta época de la historia fue más evidente que nunca la elaboración de herramientas y también de armas para la guerra que en cualquier otra época previa. Labores como la agricultura fueron mejoradas enormemente debido a la utilización de herramientas de hierro que eran más eficaces que las de piedra, cobre o bronce.

En el transcurso de la historia se fueron descubriendo otros metales y se fue aprendiendo cómo trabajar con ellos de manera de desarrollar aleaciones y otros materiales mucho más ligeros y resistentes para una enorme diversidad de aplicaciones.

Características de los metales

Los metales tienen varias características en común. A excepción del Mercurio, todos son sólidos a temperatura ambiente. Generalmente son brillantes y sólo se funden a altas temperaturas. También son dúctiles y maleables, lo que significa que su forma puede cambiar fácilmente y pueden ser convertidos en cables o láminas sin romperse. Los metales son buenos conductores: el calor y la electricidad viajan fácilmente a través de ellos.

Como todos los elementos químicos, los metales están formados por átomos. Al encontrarse en el estado sólido, los átomos metálicos no se mueven como lo harían en el estado líquido o gaseoso y adquieren un ordenamiento definido. Es por esto que se dice que los metales tienen una estructura cristalina o que forman cristales, a diferencia de otros materiales que no presentan un orden en el estado sólido (su estructura es desordenada y se dice que son amorfos). Los átomos de los diferentes elementos metálicos se agrupan pudiendo formar distintas estructuras cristalinas. Estas estructuras adoptadas determinan en buena medida muchas de sus propiedades más relevantes.